Segunda entrega: AXOLOTL


    «Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardin des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl.»

fragmento del cuento "Axolotl" (Final del Juego, 1956)


Nombre vulgar: Axolote (Axolotl en inglés).
Nombre científico: Ambystoma mexicanum.
Clase: Amphibia.
Superfamilia: Salamandroidea.
Lugar de origen: México (Lago Xochimilco).


Del misterio al Ambystoma:
    Antes de convertirse en un animal de acuario y luego de laboratorio, el Axolotl constituyó un enigma. Era conocido por su facultad de reproducirse sin haber perdido las branquias y fue clasificado entre los anfibios Perennibranquios. Pero en 1800, Shaw y luego Cuvier insistieron sobre su semejanza con las larvas de salamandra; finalmente en 1825, Latréille lo introdujo en la familia de las mismas. Los primeros ejemplares vivos fueron enviados a Francia por el Cuerpo Expedicionario y se reprodujeron en 1865 en el Museo Nacional de Historia Natural. La controversia pareció solucionarse definitivamente: El Axolotl no era una larva, pues se reproduce en el agua sin perder sus branquias. Pero dos años más tarde el problema volvió a ser examinado cuando Dumeril (1867) observó que varios de sus axolotls se metamorfoseaban (pérdida de las branquias, regresión de la aleta caudal, transformación de los ojos y aparición de párpados) en una salamandra parecida. A partir de entonces, ya no hubo dudas sobre su género: era definitivamente un Ambystoma.

Descripción:
    Los ambistómidos son urodelos de América del Norte y Central. Tienen el aspecto de una salamandra regordeta, con el cuerpo surcado por costillas visibles igualmente en el Axolotl. Éste puede sobrepasar los 25 cm. de longitud; la coloración de las larvas jóvenes es más bien clara, verde-oliva o amarillo-parduzco, pero este tono se ensombrece hasta hacerse completamente negro con la edad. El Axolotl blanco, de cabeza ligeramente pigmentada es una raza semi-albina obtenida en cautividad; sus tres pares de branquias son de un color rojo intenso y los ojos negros. Algunos albinos tienen los ojos rojos.
    El cuerpo es grueso, la cabeza aplanada con un hocico obtuso. La cola posee una cresta vertical muy alta que llega hasta la parte trasera de la cabeza y que sirve para la natación, la cual se efectúa mediante ondulaciones del cuerpo. Las patas son pequeñas, no palmeadas y provistas de cuatro dedos delante y de cinco detrás.
    El dimorfismo sexual está poco marcado y se hace aparente sobre todo en el período de reproducción; los machos son esbeltos, pero tienen la cloaca más prominente.

Vida en cautiverio:
    La posibilidad de mantener al Axolotl en el agua durante toda su vida, por cuanto en condiciones normales no se metamorfosea, facilita su cría, la cual se parece en muchos puntos a la de los peces ornamentales y que por lo tanto puede interesar a un acuariófilo.
    Se dispondrá en un acuario grande, instalado como para peces. El suelo estará constituido de granza lavada. Además de las branquias, el Axolotl posee sacos pulmonares, por lo que el papel de las plantas no será el de oxigenar el agua, sino el de servir de soporte a la puesta, contribuyendo también al efecto decorativo. Esta vegetación se dispondrá en el centro del acuario, dado que el Axolotl tiene la costumbre de moverse a lo largo de los cristales.
    De todos modos, permanecen generalmente inmóviles en el fondo, siendo el único movimiento perceptible el de sus branquias que se mueven con la frecuencia de 6 veces por minuto aproximadamente.
    De vez en cuando, más o menos cada dos minutos, con un movimiento de sacudida rápido, el Axolotl sube a la superficie, llena sus sacos pulmonares de aire, descendiendo de nuevo, ya sea con el mismo movimiento rápido, ya sea dejándose deslizar suavemente. Por lo tanto, la aireación del acuario es inútil. El Axolotl no es exigente por lo que respecta al agua. Aunque prefiere un pH cercano al neutro y una dureza media, incluso en condiciones más difíciles, Vg. en aguas bastante duras, vive y se reproduce.
    Si se dispone de un filtro de placas y un aireador, será conveniente utilizarlos con la finalidad de mantener más limpio el acuario.
    No es necesario calentar el agua dentro de las viviendas, en las cuales con la temperatura ambiente, será suficiente para mantener el agua a 19-20º. El Axolote resiste los cambios de temperatura, así como las temperaturas accidentalmente bajas, hasta 2º C. Por el contrario, conviene no sobrepasar el máximo que se sitúa, en general, hacia los 24º C. Pero de todos modos y según la experiencia del autor, es ya demasiado elevada y por ello siempre he procurado mantenerlos por debajo de los 20º C, cambiando además la mitad del agua en caso de necesidad y desde luego una vez por semana, de preferencia al día siguiente de haber efectuado una distribución de alimento, pues para el Axolotl, como para todos los anfibios acuáticos, es importante mantener una limpieza absoluta, mediante la absorción de los restos de comidas y excrementos.


Fuente: El Acuarista
Los textos fueron adaptados.



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